Ansiedad, ¿un mal moderno?

Pareciera que el ritmo de la vida moderna nos mantiene en un estado constante de hipervigilancia. Corremos para llegar al trabajo, para dejar a los hijos en la escuela, para llegar a tiempo a la junta, para ir al súper, pare regresar del súper, en fin ¡qué estrés!

El mantenernos en esta constante incertidumbre de ¿podré llegar a tiempo?, ¿podré lograr pasar el examen?, ¿lograré cerrar el negocio?, ¿me alcanzará para pagar la tarjeta? nos lleva a una alteración en nuestras facultades perceptivas en donde el mensaje que recibe nuestro cerebro es de “alerta”, “estas en peligro” y esto lleva a nuestro organismo a liberar una serie de hormonas (adrenalina, dopamina y catecolaminas principalmente) para poder actuar en consecuencia.

Naturalmente, esta liberación de sustancias se presenta ante un peligro real, a fin de poder garantizar nuestra sobrevivencia, pero cuando nos mantenemos constantemente en este estado de hipervigilancia comenzamos a presentar una serie de síntomas en tres aspectos de nuestro organismo:

a) Fisiológico
b) Motor
c) Cognitivo

Los síntomas fisiológicos del estado de ansiedad son consecuencia de la sobreproducción de las sustancias mencionadas y su afectación directa sobre los diferentes sistemas orgánicos de nuestro cuerpo. Así, encontramos una gran cantidad de síntomas fisiológicos:

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En el ámbito cognitivo la ansiedad se presenta con una aserie de pensamientos, ideas o imágenes repetitivas e incontrolables que se manifiestan con:

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No todos estos síntomas están presentes en todos los casos, la condición de la ansiedad puede ir evolucionando y en algunos casos agravándose. Por lo tanto, la ansiedad no es un estado único y estático, sino que se presenta en un rango de intensidad que va desde un miedo incontrolable hasta las llamadas crisis de pánico.

Como queda expuesto, las afectaciones a nuestro organismo son muchas y muy variadas, pero además esto afecta nuestra vida diaria, nuestra relación con nuestros seres queridos, con los demás, nuestra capacidad para poder hacer nuestras actividades diarias; es doloroso y limitante.

Si tú te identificas con algunas de estas características es recomendable que busques ayuda profesional para recuperar el control sobre tu vida.